El peeling químico es un tratamiento dermatológico que utiliza sustancias químicas para exfoliar las capas superficiales de la piel, promoviendo su regeneración y mejorando su apariencia.
Es ideal para tratar problemas como manchas, cicatrices, acné o signos de envejecimiento, dejando la piel más suave, luminosa y uniforme.
El peeling químico ofrece una solución efectiva y segura para mejorar la salud y apariencia de la piel.
Un especialista evalúa el tipo de piel y las necesidades específicas del paciente para personalizar el tratamiento.
La piel se limpia cuidadosamente y, si es necesario, se prepara con productos específicos antes del procedimiento.
Se aplica la solución química seleccionada en la piel, dejándola actuar durante un tiempo controlado.
Se neutraliza el peeling y se aplica una crema calmante para favorecer la recuperación y regeneración de la piel.
El peeling químico es ideal para tratar manchas, cicatrices, acné, líneas de expresión y mejorar la textura de la piel.
El procedimiento puede generar una leve sensación de calor o picor, pero es generalmente tolerable y se puede controlar con cremas calmantes.
Las sesiones suelen durar entre 20 y 30 minutos, dependiendo del tipo de peeling y la zona tratada.
Los resultados son visibles en pocos días y se prolongan con una rutina de cuidado adecuada. La duración depende del tipo de piel y los cuidados posteriores.
Por lo general, se recomiendan entre 3 y 6 sesiones espaciadas, dependiendo de los objetivos y el tipo de piel.