La subcisión quirúrgica es un procedimiento dermatológico mínimamente invasivo diseñado para tratar cicatrices deprimidas, como las de acné o quirúrgicas, y ciertas arrugas profundas. Utiliza una aguja especial para liberar las fibras de tejido que tiran hacia abajo de la piel, logrando un efecto de alisado y regeneración.
Este tratamiento estimula además la producción de colágeno, promoviendo una piel más firme y uniforme con resultados duraderos.
La subcisión quirúrgica ofrece múltiples beneficios, especialmente para quienes buscan una solución efectiva y precisa para cicatrices y depresiones cutáneas.
Un especialista evalúa las características de las cicatrices o arrugas a tratar, determinando si la subcisión es el procedimiento adecuado.
Se limpia la zona y se aplica anestesia local para garantizar el confort durante el procedimiento.
Se utiliza una aguja especial para liberar las fibras de tejido que provocan la depresión en la piel, estimulando la regeneración.
La zona tratada puede presentar leve hinchazón o enrojecimiento, pero comienza a mostrar mejorías en pocos días.
La subcisión quirúrgica es ideal para tratar cicatrices deprimidas, como las de acné, cicatrices quirúrgicas y arrugas profundas.
El procedimiento se realiza con anestesia local, por lo que las molestias son mínimas y bien toleradas.
La sesión puede durar entre 30 y 60 minutos, dependiendo del tamaño y la cantidad de zonas a tratar.
Los resultados son visibles desde las primeras semanas y mejoran progresivamente con el tiempo, gracias a la producción de colágeno.
El número de sesiones varía según el caso, pero generalmente entre 1 y 3 sesiones son suficientes para lograr resultados satisfactorios.