El Plasma Rico en Factores de Crecimiento Plaquetario (PRP) es un tratamiento revolucionario que utiliza las propiedades regenerativas de tu propia sangre para rejuvenecer la piel, mejorar su textura y estimular la regeneración celular.
Este procedimiento se basa en extraer una pequeña cantidad de sangre, procesarla para obtener el plasma rico en plaquetas y aplicarlo en la piel para potenciar su recuperación y luminosidad.
El PRP es una opción segura, natural y eficaz para el rejuvenecimiento de la piel y la mejora de problemas específicos.
Un especialista evalúa tus necesidades y determina las zonas que se beneficiarán del tratamiento con PRP.
Se extrae una pequeña cantidad de sangre del paciente, que luego se procesa para separar el plasma rico en plaquetas.
El plasma se aplica en la piel mediante microinyecciones, enfocándose en las áreas que requieren regeneración.
La piel comienza a regenerarse casi de inmediato, con resultados que se hacen visibles progresivamente.
El PRP es ideal para rejuvenecimiento facial, mejora de cicatrices, reducción de arrugas y tratamiento de ojeras o caída del cabello.
El procedimiento es mínimamente invasivo y se realiza con anestesia tópica, por lo que las molestias son leves y temporales.
Una sesión dura entre 30 y 60 minutos, dependiendo de las áreas a tratar.
Los resultados comienzan a notarse en las semanas siguientes y se prolongan durante meses gracias a la estimulación del colágeno.
Por lo general, se recomiendan entre 3 y 4 sesiones, espaciadas varias semanas, para obtener los mejores resultados.