La toxina botulínica, conocida popularmente como bótox, es uno de los tratamientos más efectivos y demandados en todo el mundo para reducir arrugas de expresión y rejuvenecer el rostro. Este procedimiento actúa relajando los músculos responsables de las líneas faciales, ofreciendo resultados naturales y visibles en pocos días.
En SCLINIC, personalizamos cada tratamiento para garantizar que se adapte a tus rasgos, gestos y expectativas, logrando una apariencia fresca y rejuvenecida.
Nuestros tratamientos con toxina botulínica están diseñados para ofrecer los mejores resultados con la máxima seguridad:
Elegir a especialistas para este tratamiento asegura resultados de calidad, minimizando riesgos y maximizando los beneficios:
Realizamos un análisis detallado de tus rasgos y necesidades para diseñar un plan de tratamiento personalizado.
Inyectamos la toxina en puntos estratégicos para relajar los músculos faciales responsables de las arrugas.
Programamos una revisión opcional a las dos semanas para garantizar la satisfacción del paciente.
Te asesoramos sobre cuándo realizar las próximas sesiones para mantener los resultados a largo plazo.
Evita masajear la zona tratada durante las primeras 24 horas.
No te tumbes ni realices ejercicio intenso en las primeras 4-6 horas tras el tratamiento.
Aplica protector solar para proteger la piel tratada.
Sigue las recomendaciones de nuestro equipo para mantener los mejores resultados.
No, el procedimiento es prácticamente indoloro y no requiere anestesia. Solo puede sentirse un leve pinchazo en las zonas tratadas.
Los efectos suelen durar entre 4 y 6 meses, dependiendo de cada paciente.
Los primeros resultados son visibles entre 3 y 5 días tras la aplicación.
Las arrugas volverán a su estado natural, pero nunca empeorarán respecto a cómo estaban antes del tratamiento.
Sí, es habitual combinarlo con ácido hialurónico, peelings u otros tratamientos para potenciar los resultados.